Jugar bajo la lluvia: por qué merece la pena
Una calle mojada ofrece a un niño cosas que una calle seca nunca le ofrece.
Cuando llueve, la mayoría de las familias se quedan en casa. Es una pena, porque una calle mojada ofrece a un niño cosas que una calle seca nunca le ofrece.
El agua es el mejor material de juego que existe
Charcos, agua que corre por el bordillo, gotas en un abrigo. Con ello, un niño explora de forma natural conceptos como «profundo», «rápido», «frío» y «flotar», sin que haya que explicarle nada.
Afuera hay más tranquilidad
Los parques infantiles y los parques están vacíos cuando llueve. Para un niño que se satura fácilmente con el bullicio, eso suele ser justo lo que necesita.
La ropa marca la diferencia
Con un chubasquero y unas botas, pasar una hora al aire libre no supone ningún problema. Sin ellos, en diez minutos ya te aburres. Es mejor invertir en ropa adecuada que en actividades de interior.
No te alejes demasiado
Basta con dar una vuelta por la manzana o por el jardín. Lo importante es lo que se descubre por el camino, no la distancia. Véase «Pasear con un niño pequeño».
Terminar con un toque cálido es parte del proceso
Ropa seca, algo caliente para beber y una toalla a la mano junto a la puerta. Así, mojarse se convierte en un recuerdo agradable en lugar de un castigo.
Más ideas para cada estación: jugar al aire libre con un niño pequeño. Para cuando sales de casa: lluvia durante el trayecto.









