Cocinar con un niño pequeño

Lleva más tiempo y es más complicado, pero aporta más que una simple comida.

1 MIN DE LECTURA
Cocinar con un niño pequeño

Ayudar en la cocina es, para un niño pequeño, una de las actividades más enriquecedoras que existen: en ella se combinan a la vez la motricidad, el lenguaje, el conteo y la confianza en sí mismo.

Asigna una tarea real

Un niño pequeño se da cuenta enseguida de cuándo una tarea es de mentira. Remover, echar especias, quitar hojas de una rama o amasar son tareas reales con un resultado visible. Eso funciona mejor que tener una cocinita de juguete al lado.

Asegúrate de que quede a la altura de los ojos

Subirse a una silla junto a la encimera es peligroso. Una torre de aprendizaje o una trona resistente junto a la mesa permiten que el niño participe sin que tengas que estar sujetándolo constantemente.

Calcula el doble de tiempo

Si tienes prisa, no funciona. Elige un día en el que no importe que tarde más, así el desorden tampoco será un problema.

Habla mientras lo haces

Describir lo que ocurre nos aporta muchas palabras nuevas: frío, resbaladizo, pesado, cortar, mezclar. Véase «Cómo fomentar el lenguaje sin ejercicios».

Ayudar a comer ayuda a la hora de comer

Los niños suelen probar antes algo en lo que han participado. No es una garantía, pero ayuda en el caso de los niños que son reacios a probar cosas nuevas.

Seguridad, en resumen

Las sartenes calientes, los cuchillos y el horno deben mantenerse fuera del alcance de los niños. Asigna las tareas que se puedan realizar en la parte fría de la encimera y gira siempre las cacerolas hacia dentro.

Descubre también por qué tu niño pequeño quiere hacerlo todo por sí mismo.

Lee también

Ver todo