Estimular la motricidad sin una montaña de juguetes
La repetición es más eficaz que la variedad, y el mejor ejercicio suele ser gratuito.
La motricidad se desarrolla mediante la repetición, no mediante la variación. Un niño que realiza cien veces el mismo movimiento aprende más que un niño que tiene diez juguetes nuevos.
Motricidad gruesa: espacio y desnivel
Para trepar, escalar y mantener el equilibrio se necesita un terreno irregular. Un bordillo, el tronco de un árbol o un cojín en el suelo cumplen la misma función que una estructura para trepar. Lo importante es ofrecer oportunidades, no supervisión.
Motricidad fina: acciones pequeñas y repetitivas
Enroscar tapones en botellas, abrir pinzas de la ropa, apilar cubitos y tirarlos. Lo importante es la repetición; el resultado apenas le interesa a un niño pequeño.
Deja que salga mal
Caerse, tambalearse y volver a empezar forma parte del proceso y es precisamente ahí donde se aprende. Interviene solo si hay un peligro real, no si simplemente se cometen torpezas.
El equilibrio es la base de la fuerza
El equilibrio es la base de casi todo lo que viene después: montar en bicicleta, correr, subir escaleras. Una tabla de equilibrio o un simple borde estrecho te permiten practicarlo unos minutos cada día.
Véase también «De la bicicleta sin pedales a la bicicleta » y «Jugar al aire libre con un niño pequeño».









