Viajar en avión con un niño pequeño: cómo sobrevivir al vuelo
El aburrimiento empieza antes del vuelo. Así es como puedes dividir el viaje en tramos más llevaderos.
Cuando se viaja con un bebé, lo importante es que duerma y coma. Cuando se viaja con un niño pequeño, lo importante es el aburrimiento, y este empieza antes incluso de que despegue el avión.
Cuenta desde la puerta de embarque, no desde el despegue
El tiempo de espera antes de embarcar cuenta. Deja que tu niño pequeño se mueva un poco: dar vueltas por el vestíbulo es mejor que quedarse quieto en la puerta de embarque, porque esa energía tiene que salir de alguna manera.
Divide el vuelo en tramos
Realiza actividades breves, de entre diez y quince minutos, y ve alternándolas: ver algo, comer algo, hacer algo, asomarte un momento por la ventana. Una bolsa con cinco cositas funciona mejor que un solo regalo grande.
Comer y beber durante el despegue y el aterrizaje
Tragar ayuda a aliviar la presión en los oídos. Un vaso o un pequeño bocado en el momento adecuado evita la mayoría de las lágrimas.
Acerca el cochecito hasta la puerta de embarque
Casi todas las compañías aéreas te permiten utilizar el cochecito hasta el avión. Así te ahorras tener que cargar con él y tu niño pequeño tiene un sitio donde sentarse durante el trayecto. Descubre aquí cómo llevar el cochecito en el avión.
Si viajas con un bebé en lugar de con un niño pequeño, consulta la sección «Viajar en avión con un bebé».









