Vacaciones «todo incluido» con niños pequeños: ¿qué hay que tener en cuenta?
Que todo esté organizado suena ideal, pero no todos los complejos turísticos están preparados para ello.
El «todo incluido» resulta atractivo cuando se viaja con niños pequeños: no hay que hacer la compra, no hay que pagar la cuenta y siempre hay comida a mano. Que la estancia resulte realmente relajante depende de algunos aspectos prácticos.
Horarios de comida frente a horarios de sueño
Este es el punto más importante. Si la cena no empieza hasta las siete y tu hijo se va a la cama a esa hora, acabarás cenando a toda prisa o por separado todas las noches. Pregunta con antelación por el horario de apertura y si hay algo para comer durante todo el día.
Alimentación para los más pequeños
No todos los complejos turísticos disponen de comida adecuada para bebés ni tienen la posibilidad de calentar alimentos. Pregunta si hay un microondas o un hervidor de agua disponibles y si puedes disponer de una nevera en la habitación.
La distancia hasta tu habitación
En un recinto tan grande, con un niño dormido, enseguida acabas caminando un cuarto de hora. Pide una habitación cerca del restaurante y de la piscina; así será más fácil volver a mitad de camino para que el niño se eche una siesta. Consulta la sección «Siesta» más adelante.
Agua y seguridad
Los grandes complejos turísticos cuentan con varias piscinas, a menudo sin vallas y sin vigilancia. Fíjate dónde está el agua con respecto a tu habitación y si la puerta que da al exterior se puede cerrar con llave. Consulta la sección sobre seguridad en el agua y en la piscina.
La sombra no es algo que se dé por sentado
Alrededor de las piscinas suele haber poca sombra natural. Llévate algo para que tu hijo pueda tumbarse o dormir a la sombra. Consulta la sección sobre protección UV para bebés.
A la hora de decidir: ¿casa de vacaciones o hotel?









