Por la ciudad con el cochecito: ¿qué hay que tener en cuenta?
El peso, la facilidad para plegarlo y las ruedas determinan si una silla de paseo resulta práctica o un estorbo en la ciudad.
En la ciudad te das cuenta enseguida de si un cochecito se adapta a ti. No en una acera tranquila, sino al llegar al tercer bordillo, al tranvía abarrotado y a las escaleras donde no hay ascensor.
El peso tiene más importancia de lo que crees
Un cochecito que tienes que levantar con frecuencia se nota al final del día. Al subir escaleras, en el transporte público y al cargarlo y descargarlo, cada kilo marca la diferencia. Así que no te fijes solo en las características de conducción, sino también en cómo se siente en tus manos.
Plegado con una sola mano
La otra mano suele estar ocupada, casi siempre. Un cochecito que se pliega con un solo movimiento es, en la práctica, más útil que uno que se reduce dos centímetros. Practícalo en casa una vez antes de que lo necesites de verdad.
Ruedas y superficie
Los adoquines, las vías del tranvía y los badenes requieren ruedas que no se atasquen ante cada irregularidad. Si vas a circular principalmente por asfalto y baldosas, una silla de paseo compacta es más que suficiente. Si, por el contrario, alternas mucho con terrenos sin asfaltar, te recomendamos que te decantes por ruedas más grandes.
Piensa en el camino de vuelta
El camino de ida lo planificas, el de vuelta te lo vas encontrando sobre la marcha. Con la compra, un niño dormido y la lluvia, la ruta cambia de repente. Una funda para la lluvia y una bolsa que se pueda colgar del manillar son lo que más ayuda en esos casos.
Si tienes dudas a la hora de elegir entre distintos modelos, lee nuestra guía sobre cochecitos y sillas de paseo, así como sobre las sillas de paseo que se pliegan rápidamente.









